La economía mexicana transita por un escenario marcado por la desaceleración del sector de la construcción, la volatilidad financiera y las discusiones dentro del Banco de México (Banxico) sobre la magnitud de los próximos recortes en la tasa de interés.
De acuerdo con el área de Estudios Económicos de Citibanamex, a través de su informe de perspectiva semanal, aunque las expectativas apuntan a que Banxico reducirá su tasa de referencia en 25 puntos base en diciembre, persisten dudas debido al comportamiento cauteloso que podría adoptar la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y la incertidumbre generada por la volatilidad financiera global.
La posibilidad de un ajuste más agresivo, de 50 puntos base, no se descarta, aunque la decisión podría estar dividida dentro de la Junta de Gobierno.
A pesar de la incertidumbre, los mercados financieros han mostrado cierta estabilidad. Durante la semana pasada, el peso mexicano se mantuvo prácticamente sin cambios respecto al cierre previo, situándose en 20.40 pesos por dólar frente a los 20.42 de la semana anterior. Sin embargo, el mercado bursátil local registró una ligera pérdida del 0.4%, reflejando una cautela generalizada entre los inversionistas.
Por su parte, los bonos del gobierno a 2 y 10 años incrementaron sus tasas a 9.92% y 10.06%, respectivamente, en respuesta a las expectativas de ajuste monetario. En el mercado energético, el precio de la mezcla mexicana de petróleo registró una leve caída del 0.2%, cerrando en 64.31 dólares por barril, mientras que los seguros de incumplimiento de deuda (CDS) de México aumentaron 2.5 puntos base, en contraste con una ligera disminución en otros mercados emergentes.
En el sector de la construcción, se observa una dinámica compleja. Aunque la producción se mantiene en niveles relativamente altos, la inversión pública ha experimentado una desaceleración significativa en los últimos meses, afectando el crecimiento del sector.
La construcción privada, por su parte, ha mostrado señales de recuperación, aunque de manera moderada. El segmento residencial ha comenzado a repuntar desde niveles históricamente bajos, mientras que la construcción no residencial ha empezado a desacelerarse después de un periodo de crecimiento sostenido.
Esta dinámica presenta una marcada heterogeneidad regional. Algunas entidades federativas que recibieron mayores recursos de infraestructura durante la administración anterior ahora experimentan una desaceleración, mientras que otras regiones comienzan a mostrar una recuperación paulatina. Sin embargo, las perspectivas para 2025 no son optimistas, ya que se anticipa una contracción del 7% en el sector de la construcción, impulsada por factores como el endurecimiento de la política fiscal y la consolidación presupuestaria.
En los próximos días, se esperan datos clave que permitirán evaluar con mayor precisión el rumbo de la economía mexicana. Entre ellos, destaca la publicación de la tasa de desempleo, que podría situarse en 2.8% de la Población Económicamente Activa (PEA), una cifra que refleja estabilidad en el mercado laboral.
Asimismo, se anticipan ligeros incrementos mensuales tanto en el consumo privado como en la inversión, lo que podría mitigar parcialmente los efectos de la desaceleración en otros sectores.
El panorama general sigue siendo incierto, con señales mixtas que reflejan tanto desafíos como oportunidades para la economía mexicana en un entorno global caracterizado por la volatilidad y el ajuste de políticas monetarias.