El orden económico global que se consolidó tras la caída del Muro de Berlín enfrenta su mayor quiebre en décadas, en un entorno donde la política ha comenzado a imponerse sobre las reglas económicas y legales, advierte Philippe Waechter, economista en jefe de Ostrum Asset Management y asesor macroeconómico en Europa.
De acuerdo con el análisis del especialista, durante más de 25 años la globalización se sustentó en el estado de derecho, la interdependencia económica y la resolución negociada de conflictos, un marco que permitió a los mercados emergentes ganar peso en la economía mundial. En el año 2000, las economías avanzadas representaban 60% del PIB global, mientras que los países emergentes aportaban 40%. Para 2025, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), esta relación se habría invertido: 60% del PIB mundial corresponde ya a economías emergentes, con China como actor central.
Waechter señala que este reequilibrio económico ocurre en un contexto de fragmentación política creciente. Estados Unidos, China y Rusia han comenzado a operar bajo reglas definidas de manera unilateral, debilitando a las instituciones multilaterales. La reciente salida de Estados Unidos de 31 organismos de la ONU y su ausencia en la cumbre del G20 en Sudáfrica reflejan este cambio de paradigma.
En el ámbito productivo, la política industrial impulsada por economías desarrolladas no ha logrado revertir la pérdida de peso manufacturero. En Estados Unidos, la participación del empleo industrial alcanzó en diciembre de 2025 su nivel más bajo histórico, mientras que China concentra más del 30% de la producción manufacturera global.
Las tensiones en tecnología e inteligencia artificial entre Washington y Pekín, añade el economista, confirman el tránsito hacia un mundo multipolar, con mayores riesgos macroeconómicos, menor coordinación global y un retorno al pasado que, hoy, parece cada vez más improbable.

