El desarrollo del open finance en México enfrenta todavía obstáculos regulatorios y tecnológicos que limitan su avance y retrasan la creación de nuevos servicios financieros digitales. Así lo explicó Angélica Arana, cofundadora de Open Finance Tribe MX, durante el encuentro Open Finance & The Missing Layer, realizado en Ciudad de México y enfocado en analizar la infraestructura necesaria para un sistema financiero cada vez más interconectado.
De acuerdo con Arana, México abrió la puerta al modelo de open finance al definir ciertas interfaces de programación (APIs) dentro del sistema financiero; sin embargo, aún no existe la regulación completa ni la infraestructura tecnológica que permita que estas conexiones se desarrollen de forma masiva entre bancos, fintech y otras instituciones.
La especialista explicó que esta situación genera una paradoja en el ecosistema financiero: existe la necesidad de compartir información para crear nuevos productos financieros, pero todavía no está construido el “pasaje” que permita que esa información fluya de manera eficiente y segura.
Uno de los principales retos se encuentra en la complejidad tecnológica del propio sistema financiero. Arana señaló que muchas instituciones operan con infraestructuras heredadas de más de 25 años, en algunos casos desarrolladas en lenguajes como Cobol, lo que complica la integración con nuevas plataformas digitales y sistemas modernos.
Además, cada banco suele desarrollar sus propios estándares tecnológicos, lo que obliga a las empresas fintech a construir múltiples conexiones para integrarse con diferentes instituciones financieras. Este proceso puede convertirse en proyectos tecnológicos costosos y prolongados que dificultan escalar soluciones en el mercado.
La falta de interoperabilidad también limita la posibilidad de ampliar el acceso a servicios financieros. Según Arana, el open finance podría facilitar el acceso a productos como crédito, pagos digitales o soluciones personalizadas para usuarios y pequeñas empresas, pero mientras las instituciones continúen operando con sistemas desconectados, estas oportunidades seguirán siendo limitadas.
La especialista agregó que la “capa faltante” del open finance no solo implica conectar sistemas, sino también establecer mecanismos de gobernanza, seguridad, identidad digital y estandarización de datos, elementos clave para que el intercambio de información sea confiable.
Arana subrayó que resolver estos desafíos permitiría acelerar la innovación financiera y ampliar la inclusión financiera en México, facilitando que personas y empresas puedan acceder a soluciones financieras más eficientes en un entorno digital cada vez más integrado.
