Las luces se apagaron, el Auditorio Nacional quedó en silencio total… y en segundos apareció Tanjiro caminando entre la nieve. El público reaccionó como si estuviera entrando a otro mundo. Gritos contenidos, celulares listos y esa emoción colectiva que sólo ocurre cuando algo que amas cobra vida frente a ti.
Así se vivió Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba en Concierto en la Ciudad de México: un espectáculo que mezcló proyecciones cinematográficas gigantes con música en vivo para crear una experiencia que fue más un viaje emocional que un simple concierto.
Desde los primeros acordes interpretados por la Orquesta Sinfónica de Minería, la piel se puso chinita. Las escenas avanzaban y la música envolvía todo el recinto, como si cada nota estuviera sincronizada con los latidos del público.

Cuando comenzó “Gurenge”, el Auditorio cambió de energía. Fans cantando, celulares arriba, sonrisas nerviosas… pura felicidad otaku compartida. Pero el momento que rompió corazones fue “Kamado Tanjiro no Uta”: silencio absoluto, ojos brillosos y más de uno limpiándose discretamente las lágrimas.
Las escenas, enviadas directamente desde Japón, se sincronizaron con precisión total con la orquesta, logrando que cada batalla, respiración y movimiento parecieran suceder en tiempo real.

El show llegó a México gracias a Ventix Espectáculos, promotora responsable de traer este proyecto oficial y convertirlo en una experiencia inolvidable para los fans mexicanos.

