La inflación en México volvió a subir en marzo y eso ya se está sintiendo en el bolsillo de las familias, aunque hay productos que subieron mucho más que otros.
De acuerdo con el INEGI, lo que más presionó los precios fueron los alimentos, especialmente los básicos. El caso más claro es el jitomate, que se disparó más de 150% en comparación con el año pasado, seguido del tomate verde, que subió más de 100%. Esto pega directo en el gasto diario, porque son productos esenciales en la cocina mexicana.
Además, comer fuera también se volvió más caro. Los precios en taquerías, fondas y restaurantes aumentaron, así como bebidas y algunos alimentos procesados. Es decir, tanto cocinar en casa como salir a comer implica gastar más dinero que hace unas semanas.
Por otro lado, los energéticos, como la gasolina Magna, Premium y el diésel, también registraron aumentos, aunque más moderados. Esto se debe al alza en los precios internacionales del petróleo, lo que termina reflejándose en el costo del transporte y otros servicios.
En total, la inflación anual llegó a 4.63%, por encima de lo que busca el Banco de México, lo que significa que el dinero rinde menos.

