Una investigación penal sin precedentes contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), ha encendido alertas en los mercados financieros internacionales y reabierto el debate sobre la independencia de los bancos centrales, un pilar clave del sistema financiero global. De acuerdo con un análisis de Banamex, la sola posibilidad de que el Departamento de Justicia avance en este proceso ya genera efectos políticos y económicos de alto impacto.
El señalamiento contra Powell ocurre en un contexto de creciente presión política en Estados Unidos, donde el expresidente Donald Trump ha intensificado sus críticas hacia la Fed y ha planteado medidas como limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Aunque analistas consideran probable que la investigación no prospere o sea desechada por la Corte Suprema, el daño reputacional y la incertidumbre institucional ya están teniendo consecuencias.
Banamex advierte que, si la Fed comienza a percibirse como menos independiente, los mercados podrían reaccionar con un empinamiento de la curva de tasas en Estados Unidos, una depreciación del dólar y, en el largo plazo, una erosión del papel del sistema financiero estadounidense como referencia global. Este escenario tiene implicaciones directas para economías emergentes como México, altamente integradas a los flujos financieros internacionales.
La reacción inicial de los mercados refuerza esta preocupación. Wall Street registró alzas en el precio del oro, incrementos en las tasas de largo plazo y caídas en las acciones bancarias, reflejando un aumento en la aversión al riesgo. Para México, estos movimientos se dan en un momento en el que la economía muestra señales mixtas: mientras la producción industrial se recupera y el turismo internacional mantiene un desempeño sólido, sectores clave como el de vehículos pesados enfrentan su peor año desde 2020.
El episodio también tiene una lectura política más amplia. La presión sobre Powell ocurre en un año de definiciones electorales y de debates sobre el rumbo de la política monetaria, lo que añade volatilidad a los mercados y eleva el costo de financiamiento global. Para México, esto se traduce en mayores riesgos cambiarios, ajustes en tasas y cautela en decisiones de inversión.
Más allá del desenlace legal, el caso Powell marca un punto de inflexión: la politización de la política monetaria se convierte en un factor de riesgo sistémico que los mercados ya están comenzando a descontar.

