El inicio de 2026 está poniendo a prueba la estabilidad financiera de los hogares mexicanos. Tras el primer bimestre, el alza en precios y un entorno de tasas de interés elevadas están reduciendo el poder adquisitivo, obligando a replantear hábitos de consumo y decisiones financieras.
De acuerdo con datos del Banco de México, los créditos personales ya representan el 16% de la cartera de consumo, reflejando una mayor dependencia del financiamiento. A esto se suma que la inflación se mantendrá por encima del objetivo del 3% en los primeros meses del año, lo que seguirá presionando el gasto familiar.
Ante este escenario, Creditea México recomienda adoptar un modelo de “gasto inteligente”, que no implica solo recortar gastos, sino reorganizar prioridades.
El primer paso es identificar si el pago de deudas supera el 30% del ingreso mensual; de ser así, se considera una señal de alerta. En ese caso, se debe priorizar la liquidación de deudas con tasas variables, que son las más afectadas por el entorno actual.
Otro punto clave es evitar usar crédito para gastos básicos, ya que esto puede generar un efecto de sobreendeudamiento. En su lugar, se recomienda construir un fondo de emergencia equivalente a al menos tres meses de ingresos, que permita enfrentar imprevistos sin recurrir a financiamiento.
Asimismo, ajustar el presupuesto mensual y eliminar gastos no esenciales puede liberar flujo de efectivo en el corto plazo. Expertos coinciden en que quienes realicen estos ajustes durante el primer trimestre tendrán mayor estabilidad el resto del año.

