Los incendios ya representan un riesgo que va más allá de la pérdida de infraestructura. Para las empresas instaladas en México, un siniestro puede interrumpir líneas de producción, afectar cadenas de suministro y comprometer la capacidad de entregar componentes a clientes nacionales e internacionales.
Tan solo durante el último año, las compañías aseguradoras pagaron cerca de 12 mil millones de pesos en siniestros relacionados con empresas aseguradas, de acuerdo con David Morales, vicepresidente y consultor principal de Códigos de FM International Codes para América Latina.
En entrevista con Novus News MX durante Expo Fire 2026, el especialista advirtió que México cuenta con tecnología y profesionales capacitados para enfrentar los nuevos riesgos de incendio, pero mantiene pendientes en regulación, capacitación y cultura de prevención.
“Preparados con tecnología, con profesionales, sí estamos preparados. Tenemos toda la tecnología, muchos hemos estudiado afuera, tenemos mucho conocimiento”, explicó.
La diferencia, señaló, aparece cuando las empresas o las autoridades se limitan al cumplimiento mínimo requerido, aun cuando los riesgos de las instalaciones han cambiado.
Morales identificó tres áreas fundamentales para avanzar: normalización, educación y visualización de la prevención.
En materia regulatoria, destacó avances en entidades como Ciudad de México, Jalisco y Baja California, además del trabajo que se realiza en estados como Querétaro y Nuevo León. Sin embargo, reconoció que México todavía no cuenta con una homologación nacional como la que sería deseable para la industria.
Uno de los ejemplos es la NOM-002, cuya última versión, recordó, corresponde a 2010. “Esa tecnología de 2010 ya no aplica ahora, hay que evolucionar y tenemos que ser más rápidos”, afirmó.
Nearshoring cambia la discusión sobre los riesgos
El rezago cobra mayor relevancia en un momento en el que México recibe nuevas cadenas productivas y las empresas buscan reducir la distancia entre proveedores y centros de producción.
Morales explicó que la pandemia evidenció la vulnerabilidad de las cadenas globales. La falta de un chip, una pieza o incluso un componente menor podía impedir que un automóvil terminara su proceso de fabricación y llegara al mercado.
Ese aprendizaje, afirmó, también modificó la forma en la que los compradores evalúan a sus proveedores.
“Si eso fue con una pandemia, ¿qué pasará con una inundación, con un incendio? ¿Cómo están protegidas las cadenas productivas? ¿Cómo son resilientes para proveer?”, cuestionó.
De acuerdo con el especialista, el nearshoring ha incrementado la atención sobre la resiliencia de las cadenas productivas. Los compradores ya no consideran únicamente cuánto cuesta fabricar un producto, sino también la capacidad del proveedor para mantener el suministro y recuperarse después de una interrupción.
Esto ha elevado la importancia de la prevención y del aseguramiento dentro de determinadas industrias.
Entre los sectores que Morales identificó como más comprometidos con estas medidas están el automotriz, aeronáutico, centros de datos y fabricantes de tecnología, chips y electrónicos, actividades en las que una falla puede tener repercusiones sobre el resto de la cadena.
Los riesgos también están cambiando
El crecimiento de nuevas industrias coincide además con una transformación de los materiales y tecnologías presentes en fábricas, edificios y otras instalaciones.
Morales mencionó como ejemplos el uso creciente de baterías, nuevos combustibles, espumas y materiales reciclados, elementos que también obligan a modificar los procedimientos utilizados para enfrentar un incendio.
Anteriormente, explicó, era común que las construcciones estuvieran formadas principalmente por acero y concreto. Actualmente pueden encontrarse recubrimientos o fachadas elaboradas con componentes plásticos reciclados.
“No decimos que está mal, qué bueno que estamos reciclando, pero también estamos trayendo un riesgo adicional”, indicó.
La transformación implica igualmente un desafío para los cuerpos de bomberos. Según Morales, todavía es necesario elevar la capacitación para enfrentar riesgos relacionados con nuevas tecnologías, pues los métodos tradicionales no necesariamente responden a las características de los materiales actuales.

Una industria de más de 180 empresas
El mercado mexicano de protección contra incendios también ha ganado tamaño. Morales calculó que actualmente participan más de 180 empresas y alrededor de 200 mil personas trabajan directa o indirectamente en actividades relacionadas con esta industria.
Frente a países con mayor desarrollo tecnológico y regulatorio, como Estados Unidos y algunas naciones europeas, México todavía tiene camino por recorrer. Dentro de América Latina, sin embargo, Morales ubicó al país entre los mercados con mayor avance, junto con Brasil.
Expo Fire 2026 es una muestra del tamaño que ha alcanzado el sector. La exposición ocupó 8,500 metros cuadrados, registró a más de 9 mil personas y contó con 152 empresas y 272 expositores, según las cifras compartidas por Morales.
La innovación también comienza a modificar la respuesta frente a incendios. Durante la exposición se presentaron soluciones como un sistema automatizado que puede detectar humo o una chispa y activar agua mediante inteligencia artificial, sin depender inicialmente de una intervención manual.
