El sistema bancario mexicano cerró 2025 con señales mixtas: menor dinamismo en el ahorro, desaceleración del crédito y una demanda interna que muestra signos de debilidad, de acuerdo con el más reciente reporte de BBVA sobre banca y sistema financiero.
En diciembre de 2025, la captación bancaria tradicional creció 2.2% real anual, con lo que el promedio del cuarto trimestre se ubicó en 2.0%, la mitad del 4.0% observado en el tercer trimestre. El tipo de cambio restó 2 puntos porcentuales al crecimiento; sin ese efecto, el avance habría sido de 4.1%. Los depósitos a la vista crecieron 2.1%, afectados por mayor gasto navideño de los hogares, que concentran 45.8% de estos saldos.
El ahorro a plazo repuntó 2.4% real anual tras la caída previa, aunque el promedio trimestral se redujo a 1.9%, reflejo de menores tasas de interés y moderación en los ingresos. En paralelo, los fondos de inversión en deuda mantuvieron dinamismo con crecimiento real de 10.2%, impulsados por aversión al riesgo.
El crédito bancario al sector privado creció 2.6% real anual, por debajo del 3.2% previo. El financiamiento al consumo avanzó 7.9%, impulsado por bienes duraderos y tarjetas; sin embargo, el crédito automotriz desaceleró a 14.5%, su menor ritmo de 2025. El crédito hipotecario creció apenas 1.5%, afectado por tasas cercanas al 10% y menor dinamismo laboral.
El financiamiento empresarial avanzó solo 0.6%, su nivel más bajo desde 2022, reflejando debilidad económica. Analistas anticipan que el crédito seguirá moderado en 2026, aunque la demanda podría repuntar en grandes empresas y PyMES, mientras los bancos endurecen criterios en segmentos sensibles.

