El conflicto en Medio Oriente podría tener un impacto directo en la economía mexicana al presionar los precios de la energía y limitar las decisiones de política monetaria. De acuerdo con análisis de Citi, el encarecimiento del petróleo ya comienza a trasladarse a otros sectores, generando presiones inflacionarias que podrían reducir el margen del Banco de México (Banxico) para continuar con los recortes de tasas de interés en 2026.
El efecto es escalonado: un aumento en los energéticos impacta primero en combustibles y transporte, y posteriormente en alimentos y servicios. Este fenómeno podría frenar la tendencia de relajación monetaria, clave para abaratar el crédito y estimular la inversión.
Citi mantiene como escenario base un recorte de 50 puntos base en la tasa de referencia; sin embargo, advierte que el comportamiento del petróleo será determinante. En un escenario intermedio, el precio del Brent podría ubicarse en 95 dólares por barril, mientras que en un contexto prolongado del conflicto alcanzaría hasta 111 dólares, elevando significativamente las presiones inflacionarias.
Bajo este último escenario, no solo Banxico enfrentaría restricciones, sino también otros bancos centrales como la Reserva Federal. El resultado: menor espacio para reducir tasas, mayor costo financiero y un entorno económico más retador para empresas y consumidores.

