La adopción de vehículos eléctricos en México dio un salto relevante en 2025 y colocó al país a las puertas de un nuevo hito. De acuerdo con la Electro Movilidad Asociación (EMA), durante el año se vendieron 96,636 vehículos eléctricos (VE), híbridos conectables (PHEV) y de rango extendido (REEV), lo que representa un crecimiento anual de 38.5% y llevó el parque vehicular acumulado a 204,269 unidades.
Este avance confirma que la electromovilidad dejó de ser un nicho para convertirse en un segmento estratégico del mercado automotriz, con una participación superior al 6% del total de ventas de vehículos nuevos entre las marcas afiliadas a la EMA. En solo dos años, el ritmo de adopción prácticamente se duplicó: de 37,920 unidades acumuladas en 2023, pasó a 69,713 en 2024, y casi alcanzó las 100 mil en 2025.
El crecimiento de las ventas ha venido acompañado por una expansión de la infraestructura. La red de recarga en el país alcanzó 56,726 posiciones, un aumento de 26% anual, de acuerdo con el Barómetro de Electromovilidad de la EMA. Este dato refuerza un cambio clave en el mercado: la mayor parte de los usuarios opta por carga privada, reduciendo la percepción de que la falta de estaciones públicas es un freno para la adopción.
En el contexto internacional, México mantiene una trayectoria positiva frente a la desaceleración observada en Estados Unidos, donde la venta de estas tecnologías cayó cerca de 2% tras la reducción de incentivos. Aunque aún lejos de mercados como Noruega —donde más del 95% de los autos nuevos son eléctricos— o China, que ya supera el 50%, el país avanza a un ritmo superior al de otras economías emergentes.
Para la EMA, la electromovilidad representa una oportunidad económica y ambiental. Además del impacto en la reducción de emisiones, el uso de vehículos eléctricos permite ahorros de hasta 70% en costos de operación frente a autos de combustión interna, un factor cada vez más determinante para consumidores y flotillas empresariales.

