En México, las indemnizaciones derivadas de daños a terceros han aumentado de forma significativa en los últimos años y en algunos casos pueden alcanzar hasta 12 millones de pesos por fallecimiento, mientras que la penetración del seguro que protege contra este tipo de riesgos sigue siendo limitada.
De acuerdo con Teresa Yáñez, directora de Siniestros en GMX Seguros, el seguro de responsabilidad civil forma parte del ramo de daños y tiene como objetivo proteger el patrimonio de las personas cuando deben responder económicamente por perjuicios ocasionados a terceros.
En entrevista para Novus News Mx, la especialista explicó que, de acuerdo con el Código Civil, cualquier persona está obligada a responder por los daños que cause a otros, ya sea a su integridad física o a sus bienes.
“El Código Civil nos obliga a pagar por aquello de lo que somos responsables, cuando dañamos algo o causamos alguna lesión a otra persona”, señaló.
En ese sentido, el seguro de daños permite cubrir esas obligaciones económicas y evitar que una persona tenga que recurrir a su patrimonio para hacer frente a una indemnización.
“Garantiza que tu patrimonio esté protegido, que tus bienes y tus responsabilidades estén cubiertos para que no tengas que vender tus inmuebles para responder por algo que ocurrió”, explicó.
Sin embargo, la penetración de este tipo de protección es reducida en el país. Yáñez detalló que el seguro de responsabilidad civil familiar suele incluirse dentro de las pólizas de vivienda, las cuales mantienen un bajo nivel de adopción en México.
“Si tomamos en cuenta que entre 6% y 8% de las viviendas en México cuentan con un seguro de hogar completo, entonces estamos hablando de una proporción mínima de la población que tiene esta protección”, indicó.
El riesgo financiero que enfrentan las personas sin esta cobertura se ha incrementado debido al crecimiento de las indemnizaciones por daños. Según la directiva, en la última década los montos de compensación por fallecimiento han aumentado de forma considerable.
“Hace aproximadamente 10 años una indemnización por fallecimiento podía rondar los 600 mil pesos en la Ciudad de México. Hoy puede alcanzar hasta 12 millones de pesos, dependiendo de distintos factores”, explicó.
Entre esos factores se incluyen la indemnización base, el daño moral, la pérdida de ingresos futuros de la víctima y el impacto económico para su familia.
La especialista advirtió que, en muchos casos, los montos de indemnización pueden superar la capacidad financiera de una persona.
“Ni vendiendo lo que se tiene muchas veces alcanza para cubrir esas cantidades”, señaló.
Además del pago de indemnizaciones, el seguro de responsabilidad civil también contempla la defensa legal del asegurado en caso de que el conflicto escale a una demanda.
De acuerdo con Yáñez, cuando los casos se reportan oportunamente y no se judicializan, es posible alcanzar acuerdos en plazos relativamente cortos.
“Entre tres y seis meses se pueden resolver si contamos con toda la evidencia y el caso no llega a juicio”, explicó.
No obstante, cuando el caso se judicializa, los tiempos pueden extenderse considerablemente debido a los procesos legales.
“Hay siniestros que llevan años en juicio porque los terceros deciden continuar el proceso”, indicó.
En paralelo, el entorno legal y social en México ha comenzado a cambiar, con un mayor número de reclamaciones formales por daños.
“Antes en México no era tan común reclamar. Hoy la gente reclama más y también lo hace a través de demandas”, señaló.
En este contexto, Yáñez consideró que uno de los principales desafíos para el sector asegurador es ampliar la difusión sobre este tipo de coberturas.
“Muchas personas creen que nunca les va a pasar algo, pero todos tenemos responsabilidades por lo que hacemos y por lo que hacen nuestros dependientes económicos”, afirmó.
Para la especialista, una mayor información sobre los riesgos financieros asociados a los accidentes podría contribuir a fortalecer la cultura de protección patrimonial en el país.
