La inseguridad dejó de ser sólo un problema de seguridad pública para convertirse en un factor que condiciona la inversión y el crecimiento empresarial en México. Entre enero y junio de 2026 se registraron 6 mil 562 víctimas de extorsión, la cifra más alta para un primer semestre en los últimos 11 años y 9.17% superior a la observada un año antes.
El impacto ya alcanza directamente al sector productivo. De acuerdo con #DataCoparmex 2026, 45.6% de los empresarios afiliados reportó haber sido víctima de algún delito; prácticamente una de cada dos empresas. La extorsión encabezó los ilícitos reportados, con 18%, seguida del robo de mercancía en tránsito, con 17.9%.
El fenómeno representa un costo adicional para las compañías porque obliga a destinar recursos a seguridad, modifica decisiones de operación y puede frenar ampliaciones, nuevas inversiones y contratación de personal.
Durante el Foro de Seguridad 2026, “Responsabilidad Empresarial por un México en Paz”, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) advirtió que la inseguridad continúa entre los principales obstáculos para la actividad empresarial.
Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de Coparmex, señaló que la inseguridad se mantiene entre las principales exigencias de empresarios de distintas regiones del país y que su impacto trasciende las pérdidas directas al afectar decisiones de inversión y crecimiento.
El entorno también se complica por robos a negocios y transporte, ciberdelitos, lavado de dinero y nuevas amenazas asociadas con tecnologías emergentes.
Coparmex plantea fortalecer la coordinación entre autoridades, empresas y sociedad, así como las capacidades de prevención y respuesta.
El reto es particularmente relevante para México en momentos en que atraer nuevas inversiones y aprovechar oportunidades productivas exige no sólo costos competitivos, sino también condiciones de seguridad y certeza para operar.
