El consumo de té en México está dejando de ser un hábito asociado únicamente a remedios caseros para convertirse en una categoría de bienestar, experiencia y estilo de vida, con un impacto creciente en el mercado.
De acuerdo con un análisis de Tramontina, el paladar mexicano está migrando de la manzanilla tradicional hacia tisanas frutales, mezclas funcionales y formatos fríos, impulsando un crecimiento anual estimado de 4.5% en la categoría hasta 2028.
Los datos muestran que el mercado nacional sigue siendo mayoritariamente herbal: entre 70% y 80% del volumen corresponde a infusiones de hierbas, donde la manzanilla concentra más del 50% del consumo.

Sin embargo, el segmento “no herbal”, que representa entre 20% y 30%, gana terreno gracias al auge del té verde, que hoy explica 60% de esa categoría por su reputación como antioxidante.
El cambio generacional es clave. Mientras los consumidores mayores de 40 años prefieren el té caliente, 65% de la Generación Z consume té en formatos fríos durante todo el año.
Además, el consumo per cápita aún es bajo —250 gramos anuales por persona, frente a 2.3 kilos de café—, lo que abre una oportunidad relevante de expansión.
Tramontina identifica cuatro tendencias que están redefiniendo el mercado: preferencia por sabores frutales, desestacionalización del consumo, compra guiada por beneficios funcionales y una premiumización impulsada por el wellness y los regalos.
Para la marca, el té deja de ser un remedio y se consolida como una experiencia cotidiana con potencial de crecimiento sostenido en México.

