Después de siete años sin pedir dinero en el mercado mexicano, Pemex volvió a la Bolsa para conseguir 31 mil 500 millones de pesos.
¿Qué significa esto en palabras simples? Que la empresa necesita dinero para pagar deudas que vencen en 2026 y decidió conseguirlo pidiéndolo prestado a inversionistas dentro del país.
En lugar de ir a un banco tradicional, Pemex emitió lo que se llaman certificados bursátiles, que básicamente son “pagarés” grandes: inversionistas le prestan dinero hoy y la empresa se compromete a devolverlo en cinco o hasta 10 años, con intereses.
El dinero no es para nuevos proyectos ni para construir refinerías, sino para cubrir compromisos financieros que ya tenía pendientes.
La operación forma parte de un programa más amplio que le permite a Pemex emitir hasta 100 mil millones de pesos si lo necesita.
