La infraestructura de carga para vehículos eléctricos en México dio un salto relevante en 2025, reflejando que la electromovilidad dejó de ser una tendencia incipiente para convertirse en un nuevo componente del sistema energético nacional.
Al cierre del año, el país alcanzó 56,726 posiciones de carga, lo que representó un crecimiento anual de 25.9 por ciento, de acuerdo con el Barómetro de Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación (EMA).
El avance estuvo impulsado principalmente por la infraestructura privada, que concentró 52,666 cargadores, incluidos equipos residenciales, corporativos y de agencias automotrices. En contraste, la red pública sumó 4,060 posiciones, con un aumento de 22 por ciento frente a 2024. Destacó especialmente la expansión de la carga rápida, que creció 86.1 por ciento, ante una mayor demanda de soluciones que permiten recargar un vehículo en menos de 20 minutos.
Este crecimiento va de la mano con el mercado automotriz eléctrico. Durante 2025, las ventas acumuladas de vehículos eléctricos, híbridos conectables y eléctricos de rango extendido alcanzaron 96,636 unidades, un incremento de 38.5 por ciento anual, incorporando nuevos patrones de consumo al sistema eléctrico.
Para el sector energético y de infraestructura, el reto ya no es la adopción, sino la gestión de la demanda, la integración con energías limpias y la creación de marcos regulatorios claros que faciliten interconexiones, tarifas horarias y nuevas inversiones. De acuerdo con la EMA, la electromovilidad se perfila como un detonador clave para la planeación energética y el desarrollo urbano en los próximos años.

