México y Estados Unidos iniciaron formalmente las discusiones técnicas rumbo a la revisión del T-MEC programada para el 1 de julio, en un movimiento clave para el futuro del comercio en Norteamérica.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, encabezaron el arranque de los trabajos bilaterales, que buscan reforzar la competitividad regional en un contexto global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de cadenas de suministro.
Entre los ejes prioritarios destacan el impulso a la producción manufacturera y el empleo, así como el combate a prácticas desleales dentro de las cadenas productivas. Además, ambos países analizarán ajustes en reglas de origen y mecanismos de cooperación comercial, elementos clave para mantener la integración económica de la región.
La revisión del tratado ocurre en un momento estratégico: Norteamérica busca consolidarse como bloque frente a Asia, en medio del fenómeno de relocalización de empresas. Analistas estiman que el T-MEC concentra más de 1.5 billones de dólares en comercio anual entre sus miembros.
Como parte del proceso, México y Estados Unidos acordaron establecer reuniones periódicas para definir entregables concretos antes de la revisión formal, lo que podría traducirse en ajustes que impacten directamente a industrias como la automotriz, electrónica y manufactura avanzada.

