La transformación digital en América Latina está acelerando la demanda de talento tecnológico a un ritmo que el mercado laboral todavía no logra cubrir. En medio de esta presión por encontrar perfiles especializados, las mujeres se perfilan como una de las mayores reservas de capital humano para sostener el crecimiento de la industria digital y reducir la escasez de talento en áreas estratégicas.
El desafío no es menor. Mientras el sector tecnológico mantiene crecimientos de doble dígito en la región, la participación femenina sigue siendo limitada. De acuerdo con datos de la UNESCO, apenas el 35% de las personas graduadas en carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— son mujeres, una brecha que hoy representa no solo un reto de inclusión, sino también un obstáculo económico para empresas y mercados laborales.
La discusión ya no gira únicamente en torno a atraer más mujeres hacia carreras tecnológicas, sino en convertir esa formación en empleos formales, mejores ingresos y movilidad profesional real.
En este contexto, plataformas de empleabilidad con enfoque de género como Laboratoria están ganando relevancia entre empresas que buscan ampliar su base de talento digital. La organización aseguró que sus programas de formación y acompañamiento laboral están generando mejoras concretas en empleabilidad y salarios para mujeres interesadas en tecnología.
Entre sus principales indicadores destaca que el 99% de las participantes recupera la confianza sobre el valor de sus habilidades frente al avance de la automatización, mientras que ocho de cada 10 egresadas obtiene mayor claridad sobre su ruta profesional tras concluir el programa.
El dato que más llama la atención dentro del mercado laboral es el impacto salarial: las participantes logran incrementar sus ingresos hasta dos veces después de completar la formación.
Casos como el de Jeimmy, actual Business Analyst Retail Digital en Sodimac, reflejan cómo la capacitación digital puede modificar trayectorias económicas en un entorno donde las habilidades tecnológicas comienzan a definir las oportunidades de crecimiento profesional.
“Encontré un trabajo que me brinda estabilidad, oportunidades de crecimiento y un salario dos veces mayor”, compartió la especialista tras concluir su proceso de formación laboral.
Para especialistas del sector, la brecha de género en tecnología comienza a convertirse en un tema de competitividad empresarial. La falta de talento especializado ya presiona áreas relacionadas con inteligencia artificial, análisis de datos, automatización y transformación digital, sectores donde las empresas compiten agresivamente por perfiles capacitados.
Ante este escenario, iniciativas enfocadas en formación e inserción laboral femenina buscan posicionarse como una alternativa para ampliar la base de talento tecnológico en América Latina y, al mismo tiempo, impulsar movilidad social en una industria que concentra algunos de los salarios más altos del mercado laboral actual.
