La farmacéutica Lilly encontró en el Mundial FIFA 2026 una nueva plataforma para reforzar su apuesta por México, uno de los mercados estratégicos para la expansión de la innovación médica en América Latina.
La compañía anunció una alianza con Host City Ciudad de México, organismo encargado de coordinar la experiencia cultural y ciudadana alrededor del mayor evento deportivo que recibirá el país este año. Con ello, se convirtió en la primera empresa farmacéutica en respaldar la iniciativa, en un contexto donde la capital mexicana espera recibir millones de visitantes y una importante derrama económica asociada al torneo.
Más allá de la visibilidad internacional del Mundial, el movimiento refleja una estrategia empresarial de largo plazo. Lilly destina actualmente el 24.4% de sus ingresos globales a investigación y desarrollo, una de las proporciones más altas dentro de la industria farmacéutica mundial.
Durante la última década, la empresa llevó al mercado 24 nuevos medicamentos en áreas de alto crecimiento como diabetes, obesidad, oncología, inmunología y neurociencias, segmentos que concentran una parte importante de la demanda futura de servicios de salud.
México también se ha convertido en una pieza relevante dentro de la estrategia científica de la compañía. Lilly ha desarrollado investigación clínica en 661 centros distribuidos en 22 estados del país y entre 2024 y 2025 contó con la participación de aproximadamente 14 mil pacientes mexicanos en estudios clínicos.
Además, la farmacéutica prevé incorporar entre dos y tres nuevas indicaciones terapéuticas cada año, fortaleciendo el acceso a tratamientos innovadores en el mercado nacional.
Phelipe Phillipsen, director general de Lilly México, señaló que la visibilidad internacional que generará el Mundial representa una oportunidad para colocar temas de prevención, bienestar y salud pública en el centro de la conversación.
La alianza también coincide con el aniversario número 150 de la compañía, que actualmente lleva tratamientos a más de 70 millones de personas en el mundo. Para Lilly, el verdadero legado del torneo no se limitará al impacto económico del evento, sino a la posibilidad de impulsar una cultura de salud preventiva y acelerar el acceso a innovación médica en México.

