Los bonos temáticos listados en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) acumulan alrededor de 500 mil millones de pesos, mientras las emisiones con criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) están registrando una mayor demanda por parte de inversionistas frente a instrumentos de deuda tradicionales.
Juan Manuel Olivo, director de Emisoras de la BMV, explicó que durante los primeros nueve meses de 2026 se observó de manera consistente un mayor apetito por bonos verdes, sociales, sustentables y vinculados a objetivos de sostenibilidad, tanto en emisiones a tasa fija como variable.
La diferencia no necesariamente implica que las empresas obtengan automáticamente un menor costo financiero por colocar deuda ESG. Sin embargo, sí incrementa la probabilidad de ejecutar exitosamente una operación debido a que existen fondos nacionales e internacionales cuyos mandatos de inversión están dirigidos específicamente a este tipo de instrumentos.
“Cuando algún emisor coloca algún bono temático, es mayor la demanda cuando lo comparamos con un bono tradicional”, señaló Olivo durante un seminario para periodistas organizado por Santander y la Bolsa Mexicana de Valores.
El crecimiento del mercado ocurre pese a que la deuda ESG ha reducido su participación dentro del total de colocaciones. En 2023, durante algunos periodos, llegó a representar hasta 52% de la deuda emitida, mientras que actualmente ronda 20%.
Olivo explicó que esta reducción no necesariamente representa una pérdida de interés, ya que las compañías alternan entre bonos temáticos y convencionales dependiendo de sus necesidades de financiamiento y del destino de los recursos.
La BMV prevé nuevas colocaciones ESG durante octubre, lo que podría elevar nuevamente la participación de estos instrumentos dentro del mercado.
El avance también coincide con una mayor exigencia de información. Durante 2026, 316 emisoras reportaron información ESG, frente a 81 empresas que anteriormente participaban en el esquema de información dirigido a las Afores.
Para la BMV, la mayor disponibilidad de datos podría facilitar que más empresas evalúen proyectos susceptibles de financiarse mediante instrumentos temáticos y ampliar así el acceso a capital especializado.

