La confianza de los consumidores mexicanos mostró una recuperación durante agosto de 2026, aunque los hogares todavía mantienen cautela frente a decisiones de gasto de mayor monto, como la compra de automóviles, vivienda y bienes duraderos.
El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por el INEGI y el Banco de México, se ubicó en 46.1 puntos durante agosto, un incremento mensual de 1.0 punto en cifras desestacionalizadas. Sin embargo, frente al mismo mes de 2025 permaneció sin cambios, lo que muestra que la mejora reciente todavía no se traduce en un avance anual de la confianza.
El dato resulta relevante para empresas de comercio, servicios financieros y consumo, debido a que todos los componentes del indicador registraron aumentos mensuales. La percepción sobre la situación económica actual de los hogares avanzó 1.9 puntos, mientras que las expectativas económicas familiares para los próximos 12 meses subieron 1.6 puntos.
No obstante, las señales sobre compras de mayor valor continúan siendo moderadas. El indicador que mide las posibilidades actuales para adquirir muebles, televisores, lavadoras y otros bienes duraderos se situó en apenas 32.5 puntos, aunque avanzó 1.1 puntos frente a julio.
La cautela también se refleja en otras decisiones que pueden impactar sectores estratégicos. La intención de comprar un automóvil nuevo o usado durante los próximos dos años alcanzó 15.2 puntos, mientras que la posibilidad de comprar, construir o remodelar una vivienda se ubicó en 20.2 puntos.
En contraste, las posibilidades económicas para salir de vacaciones registraron uno de los mayores avances mensuales, con 2.5 puntos, hasta llegar a 39.4 unidades. Las condiciones esperadas para ahorrar también mejoraron un punto, hasta 52.7.
Otro dato relevante para las expectativas económicas es el empleo: el indicador sobre la situación laboral del país durante los próximos 12 meses se colocó en 45.4 puntos, apenas 0.2 puntos por encima de julio, pero 2.2 puntos por debajo de agosto de 2025.
Los resultados muestran un consumidor mexicano con mayor optimismo de corto plazo, aunque todavía cuidadoso antes de comprometer recursos en compras de largo plazo, una combinación que será clave para el desempeño del consumo interno durante el cierre de 2026.

