Si alguna vez has hecho fila por un pozole, unas flautas o una orden de quesadillas en La Casa de Toño, probablemente te interese saber que la cadena mexicana podría cambiar de dueño.
La empresa familiar está explorando una posible venta por más de 400 millones de dólares, equivalentes a cerca de 7,000 millones de pesos. Sin embargo, esto no significa que la operación ya esté cerrada ni que sus restaurantes vayan a desaparecer.
De acuerdo con información de Bloomberg, La Casa de Toño contrató a BBVA México como asesor financiero exclusivo para buscar inversionistas y analizar ofertas.
¿Quién quiere comprar La Casa de Toño?
Entre los posibles compradores aparece Grupo Gigante, compañía que participa en negocios como Office Depot y restaurantes como Shake Shack. También existirían otros consorcios mexicanos interesados, aunque sus nombres no han sido revelados.
Por ahora, ninguna de las empresas ha confirmado un acuerdo definitivo.
¿Por qué vender una cadena que siempre tiene filas?
Precisamente porque se trata de un negocio consolidado y con posibilidades de crecer. La operación incluiría sus 81 restaurantes ubicados en la Ciudad de México y la zona metropolitana.
El objetivo sería conseguir el capital y la estructura necesarios para llevar la marca a más ciudades de México e incluso ingresar a Latinoamérica y Estados Unidos.
Fundada formalmente en 1985, La Casa de Toño pasó de ser un pequeño negocio familiar a convertirse en una de las cadenas de comida mexicana más reconocidas del país. Su fórmula combina platillos populares, precios accesibles, servicio rápido y una clientela que suele llenar sus sucursales.
¿Cambiarán el menú o los precios?
Hasta ahora no se han anunciado cierres, despidos, aumentos de precios ni modificaciones al menú. Si la venta se concreta, el verdadero reto del comprador será expandir el negocio sin alterar aquello que hizo famosa a la cadena: su pozole, sus flautas y una experiencia accesible para miles de consumidores.

