La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México cumplirá con el Tratado de Aguas de 1944 “en la medida de lo físicamente posible”, luego de que Donald Trump amagó con imponer un arancel del 5% si el país no entrega el volumen correspondiente del río Bravo.
“El agua que se puede entregar es el agua que se puede entregar, no se puede entregar más”, sostuvo, al explicar que el cumplimiento del acuerdo depende de dos factores medibles: la lluvia registrada en 2025 y la capacidad de la infraestructura hidráulica actualmente disponible.
El señalamiento introduce un matiz relevante para el comercio exterior, pues de acuerdo con especialistas, un arancel del 5% aplicado por Estados Unidos tendría efectos inmediatos sobre la competitividad de sectores como agroindustria, manufactura y exportación automotriz. Sin embargo, Sheinbaum enfatizó que el gobierno está trabajando con parámetros técnicos y no bajo presión política.
La mandataria también abordó la contaminación del río Tijuana que afecta playas del Pacífico, un problema que dijo, “ya se venía atendiendo” bajo coordinación binacional. Su postura busca contener tensiones en un momento en que ambos países enfrentan retos simultáneos de comercio, seguridad fronteriza y provisión hídrica.
