En México, donde el salario mínimo general aumentó 13% en 2026 y las empresas enfrentan presión para proteger sus márgenes, las tareas administrativas dentro de las áreas financieras comienzan a representar un costo menos visible, pero cada vez más relevante.
Capturar facturas, conciliar movimientos bancarios, preparar pagos o gestionar aprobaciones son procesos necesarios, aunque también consumen horas de trabajo especializado, supervisión y tiempo que podría destinarse a análisis y toma de decisiones.
Matías Umaschi, CEO y cofundador de Payana, señaló que las empresas deben comenzar a medir no sólo cuánto cuesta su estructura financiera, sino qué proporción del tiempo del equipo realmente genera valor para el negocio.
El costo de una tarea manual, explicó, no se limita al salario de quien la ejecuta. También incluye errores, reprocesos, validaciones, movimientos entre sistemas y la cantidad de personas involucradas en cada proceso.
El problema se vuelve más evidente cuando una empresa crece. Si duplicar facturas, proveedores o pagos obliga a aumentar proporcionalmente el personal que los procesa, la operación pierde capacidad de escalar.
En este escenario, la automatización empieza a modificar la ecuación. El reporte Global AI in Finance 2026 de KPMG, elaborado con base en una encuesta a 1,013 líderes financieros de 20 países, señala que el uso activo de inteligencia artificial en funciones financieras pasó de 30% a 75% entre 2024 y 2026.
Además, 71% de los participantes reportó mejoras en la velocidad de sus procesos de decisión.
Para Payana, el objetivo no debe ser reducir equipos, sino permitir que las empresas procesen más operaciones sin que su estructura administrativa crezca al mismo ritmo.
La diferencia, sostiene la firma, está en liberar al talento financiero de tareas repetitivas para concentrarlo en análisis, planeación y decisiones estratégicas.
