Petróleos de Venezuela (PDVSA) confirmó que mantiene negociaciones activas con Estados Unidos para la venta de volúmenes de crudo, en un movimiento que podría marcar un nuevo ajuste en la relación energética bilateral y en el equilibrio del mercado petrolero regional.
De acuerdo con el comunicado oficial, las conversaciones se desarrollan bajo esquemas estrictamente comerciales, similares a los ya existentes con empresas internacionales como Chevron. Analistas del sector estiman que, de concretarse los acuerdos, los envíos podrían ubicarse en un rango de 100 mil a 200 mil barriles diarios, dependiendo de licencias, condiciones logísticas y capacidad operativa.
Para PDVSA, esta posible reapertura representa una oportunidad clave para incrementar ingresos en divisas, en un contexto en el que Venezuela busca estabilizar su producción, que en 2025 rondó los 800 mil barriles diarios, según estimaciones de organismos internacionales del sector energético.
Desde la perspectiva estadounidense, el interés se alinea con la necesidad de diversificar fuentes de suministro y reducir presiones de precios en un mercado global aún expuesto a tensiones geopolíticas.
El anuncio se da en un momento en el que la energía vuelve a ocupar un lugar estratégico en las decisiones comerciales y financieras de ambos países, con implicaciones directas para precios, flujos comerciales y estabilidad energética regional.

