La reciente ola de violencia registrada en el occidente del país, tras los operativos de seguridad vinculados con la muerte del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, dejó imágenes de bloqueos, incendios y vehículos destruidos.
Más allá del impacto en la seguridad, estos hechos revelan que la mayoría de los autos en las zonas afectadas no tiene seguro, lo que significa que las pérdidas recaen directamente en familias, transportistas y pequeños negocios.
El gobierno de Jalisco informó que 76 vehículos fueron incendiados en distintos municipios del área metropolitana y del interior del estado.
Aunque la entidad cuenta con 1.48 millones de unidades aseguradas, la cobertura alcanza solo 30.3%, de acuerdo con cifras oficiales de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) al cierre de 2024. En términos simples, cerca de siete de cada diez autos circulan sin protección financiera.

La situación se repite en otras entidades afectadas. En Guanajuato, solo 27.2% del parque vehicular está asegurado, mientras que en Veracruz la cobertura es de 23.6%. Esto significa que, ante robos, incendios o daños derivados de hechos violentos, la mayoría de los propietarios debe asumir el costo total de la pérdida.
El panorama es aún más delicado en estados como Michoacán, donde apenas 15.4% de los vehículos cuenta con seguro, y Tamaulipas, con 19.5%, lo que incrementa la vulnerabilidad patrimonial. Incluso en entidades con mayor protección, como Puebla (48.5%) o Aguascalientes (33%), los siniestros masivos pueden traducirse en mayores reclamaciones y presión financiera para el sector asegurador.
En el caso de Colima, otra entidad impactada por los hechos violentos en el corredor del Pacífico, autoridades reportaron al menos 37 vehículos incendiados. El estado cuenta con 120,964 unidades aseguradas, lo que representa una cobertura de 27.3%. Esto implica que más de dos terceras partes del parque vehicular circula sin protección, amplificando el impacto económico para los propietarios.

La destrucción o pérdida de vehículos en estos estados no solo afecta la movilidad diaria. En regiones donde el automóvil es herramienta de trabajo, medio de transporte familiar y activo productivo, los daños pueden comprometer ingresos, logística y actividad económica local.
A nivel nacional, el parque vehicular asegurado asciende a 16.9 millones de unidades, lo que representa una cobertura promedio de 27.6%. Esto significa que en México solo uno de cada cuatro vehículos cuenta con protección financiera, una brecha que amplifica las pérdidas económicas en contextos de violencia, robos o desastres y que evidencia el reto estructural del aseguramiento automotriz en el país.
