La economía mexicana enfrentará un crecimiento menor al previsto en 2026 y ni siquiera el impulso económico esperado por la Copa Mundial de la FIFA 2026 será suficiente para revertir la desaceleración, advirtió Saidé Salazar, economista de BBVA México, durante la presentación del informe “Situación México”.
En conferencia de prensa, la especialista explicó que BBVA Research revisó a la baja su pronóstico de crecimiento para México a 1.2% en 2026, desde una estimación previa de 1.8%, ante la persistente debilidad de la demanda interna, especialmente por la contracción de la inversión y la desaceleración del consumo privado.
Saidé Salazar señaló que, aunque el Mundial 2026 generará derrama económica en sectores como turismo, hotelería, transporte y consumo, su impacto será temporal y no compensará los desafíos estructurales que enfrenta la economía mexicana.
“El impulso asociado al Mundial será acotado y se disipará hacia finales del año”, expuso.
La economista explicó que la actividad económica se contrajo durante el primer trimestre de 2026, afectada por una menor confianza empresarial, la moderación del sector manufacturero y la incertidumbre relacionada con la revisión del T-MEC y el nuevo entorno judicial.
En el mercado laboral, BBVA advirtió señales de debilitamiento. El empleo formal registró un crecimiento anual de 1.5%; sin embargo, al excluir a trabajadores de plataformas digitales, el avance se reduce a apenas 0.7%. Ante este entorno, BBVA ajustó su previsión de crecimiento del empleo formal a 1.4% para 2026.
En materia inflacionaria, la institución prevé que la inflación general cierre 2026 en 4.1%, mientras la subyacente se ubicaría en 3.9%. Respecto a política monetaria, estima que Banco de México mantendrá la tasa de referencia en 6.50% por un periodo prolongado.
Además, BBVA anticipa que la deuda pública aumentará a 54.9% del PIB al cierre de 2026, desde 53.2% en 2025, mientras que el tipo de cambio podría ubicarse en 17.8 pesos por dólar hacia finales del próximo año.
El diagnóstico de BBVA es que México enfrentará un entorno de menor crecimiento, inversión limitada y alta cautela empresarial, incluso en un año marcado por uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

