San Miguel de Allende pretende llevar su prestigio gastronómico más allá del turismo y convertirlo en una herramienta de responsabilidad social. El Banco de Alimentos San Miguel de Allende (BASMA) lanzó el distintivo “San Miguel Comparte”, dirigido a restaurantes, hoteles y empresas que donen alimentos y reduzcan sus desperdicios.
La iniciativa surge ante el contraste entre la actividad turística del destino y las carencias que persisten en sus comunidades rurales. De acuerdo con estimaciones citadas por la organización, más de 30% de la población de zonas rurales cercanas enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria.
El programa reconocerá a los establecimientos que incorporen la donación de excedentes, la recuperación de productos en buen estado y la responsabilidad social dentro de su operación cotidiana. Con ello, BASMA busca ampliar su red de benefactores y fortalecer la atención que brinda mensualmente a cientos de personas.
Carlos González, presidente del organismo, señaló que la industria restaurantera tiene la capacidad de transformar alimentos excedentes en oportunidades para familias vulnerables.

