El Foro Económico Mundial de Davos se convirtió en escenario de un choque político de alto nivel entre Canadá y Estados Unidos. El discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, generó una respuesta airada del presidente estadounidense Donald Trump, pero también un amplio respaldo entre líderes políticos, analistas e intelectuales internacionales.
Carney advirtió que el orden económico global basado en reglas compartidas “ha muerto” y que el mundo enfrenta una ruptura, no una transición. Sin mencionar directamente a Trump, señaló que las grandes potencias han convertido la integración económica en un arma: aranceles como presión política, infraestructura financiera como mecanismo de coerción y cadenas de suministro como puntos de vulnerabilidad. El mensaje resonó en un contexto de crecientes tensiones comerciales y fragmentación del comercio global, que en 2024 superó los 33 billones de dólares, según datos de la OMC.
El discurso fue calificado como “el mejor de Davos” por el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, mientras que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, destacó su defensa de los valores occidentales y de la alianza transatlántica. También recibió elogios de figuras como Helen Clark, el ex primer ministro sueco Carl Bildt y el columnista del The New York Times, Nicholas Kristof.
El discurso más potente de hoy en Davos fue el del primer ministro canadiense, Mark Carney. Un mensaje escrito por él mismo y que, seguramente, será recordado como uno de los que mejor capturaron —y marcaron— este momento de la historia
— Brenda Estefan (@B_Estefan) January 21, 2026
Escúchenlo, son 17 minutos bien… pic.twitter.com/MmJbt9c5HH
La reacción de Trump no tardó. Desde Davos, el mandatario acusó a Canadá de “vivir gracias a Estados Unidos” y reprochó a Carney falta de gratitud, elevando la tensión bilateral en un momento clave para el comercio y la inversión en América del Norte.
Más allá del cruce verbal, el episodio refleja un debate central para la economía global: competir por el favor de las grandes potencias o construir alianzas alternativas en un entorno de rivalidad creciente.

