Las pérdidas por fraude financiero en México ya superan los 1,067 millones de dólares, en un contexto marcado por el avance de la digitalización, el incremento de los casos de suplantación de identidad y el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial por parte de grupos delictivos.
De acuerdo con el informe “El coste real del fraude en México 2026”, elaborado por Facephi, el fraude financiero dejó de representar únicamente un impacto económico para bancos e instituciones financieras y se ha convertido en un riesgo operativo, reputacional y de confianza para todo el ecosistema financiero nacional.
Uno de los focos de mayor preocupación es la suplantación de identidad. Durante los primeros meses de 2026, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) registró 35 casos activos de suplantación de identidad corporativa, afectando a Sofomes, aseguradoras y gestoras de fondos.
El reporte advierte que los esquemas tradicionales de fraude han evolucionado hacia mecanismos más sofisticados. Entre ellos destacan los llamados ataques de inyección, en los que los ciberdelincuentes utilizan deepfakes para vulnerar sistemas biométricos de validación de identidad, logrando evadir controles de seguridad convencionales.
El impacto no es homogéneo. Mientras grandes instituciones financieras absorben pérdidas equivalentes a 0.20% de sus ingresos, entidades medianas y pequeñas, como Sofomes, cooperativas y neobancos, registran afectaciones promedio de 2.65% anual.
Para una institución con ingresos de 500 millones de pesos, estas pérdidas pueden superar los 13 millones de pesos al año.
Otro dato que llama la atención es que, aunque 53% de las instituciones bancarias incrementó su presupuesto en ciberseguridad, 70% reporta que las pérdidas por fraude continúan creciendo.
Facephi advirtió que el avance de pagos automatizados mediante agentes de inteligencia artificial podría elevar aún más el riesgo, especialmente en sistemas de pagos en tiempo real como SPEI.
Javier Barrachina, director de Investigación y Desarrollo de Facephi, señaló que el combate al fraude exige una estrategia integral.
“Los atacantes combinan inteligencia artificial e ingeniería social. La respuesta debe incluir verificación de identidad, protección de canales y monitoreo continuo en tiempo real”, señaló.
El informe concluye que el principal reto para el sistema financiero mexicano no será únicamente invertir más en prevención, sino transformar sus sistemas de detección para anticipar y frenar los fraudes antes de que ocurran.
