La SHCP y la banca mexicana colocaron la digitalización de la economía entre sus prioridades, ante un mercado donde el efectivo todavía domina las transacciones y limita la inclusión financiera.
México buscará digitalizar su economía “lo más rápido posible” para reducir el uso de efectivo, disminuir costos de operación y ampliar el acceso de personas y empresas al sistema financiero, señaló María del Carmen Bonilla, subsecretaria de Hacienda y Crédito Público.
La estrategia forma parte de la política nacional de inclusión financiera y está alineada con el Plan México, explicó durante el 5º Congreso de Educación Financiera organizado por la Asociación de Bancos de México (ABM) este 25 de agosto.
El reto es considerable. Emilio Romano, presidente de la ABM, estimó que alrededor del 80% de las transacciones superiores a 500 pesos todavía se realizan en efectivo.
Para la banca, migrar esos pagos hacia canales digitales permitiría aumentar la trazabilidad de las operaciones, facilitar la apertura remota de cuentas y reducir costos para empresas y usuarios.
La digitalización también tiene implicaciones económicas: mayor formalización puede ampliar el acceso al crédito, fortalecer la recaudación y reducir espacios para operaciones ilícitas.
La ABM ya había identificado la bancarización y digitalización como uno de sus pilares estratégicos hacia 2030; actualmente, 76.5% de la población cuenta con algún producto financiero formal.

