La industria mexicana de vehículos pesados comienza a enviar señales de recuperación en medio de un entorno marcado por la revisión del T-MEC, el nearshoring y los nuevos planes de infraestructura del Gobierno federal.
La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT) aseguró que el fortalecimiento de las cadenas regionales de suministro y la renovación vehicular serán claves para mantener la competitividad manufacturera de México frente a la creciente presión internacional, particularmente de Asia.
Durante abril de 2026, la industria logró revertir parcialmente la desaceleración registrada a inicios de año. Las ventas al mayoreo alcanzaron 2,364 unidades, un crecimiento de 19.2% frente al mismo mes de 2025, mientras que la producción aumentó 8.7%, con 12,306 unidades ensambladas. Las exportaciones también mostraron una recuperación mensual de 12%, al sumar 10,042 unidades enviadas al extranjero.
Sin embargo, el acumulado anual todavía refleja el impacto de la desaceleración global y de la incertidumbre comercial en Norteamérica. Entre enero y abril, las ventas al mayoreo cayeron 10.6%, la producción retrocedió 22% y las exportaciones disminuyeron 21.5%, lo que mantiene la presión sobre fabricantes, proveedores y cadenas logísticas instaladas en México.
Para Alejandro Osorio Carranza, el principal desafío del sector ya no es únicamente mantener el volumen de producción, sino asegurar que México conserve su posición estratégica dentro del bloque comercial de Norteamérica ante la próxima revisión del T-MEC.
“México cuenta con una industria de vehículos pesados sólida, resiliente y altamente integrada con América del Norte”, afirmó el directivo, al destacar que la certidumbre jurídica y la integración regional serán determinantes para atraer nuevas inversiones manufactureras y preservar miles de empleos ligados al sector automotriz.
Uno de los anuncios que mayor expectativa generó en la industria fue el respaldo de ANPACT al Programa de Atención Inmediata para la Protección a la Industria de Vehículos Pesados impulsado por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El programa contempla incentivos fiscales, garantías de financiamiento de Nacional Financiera y mecanismos para acelerar la renovación de la flota nacional.
La apuesta no es menor. El autotransporte moviliza más del 80% de las mercancías del país, pero una parte importante de la flota continúa operando con unidades antiguas y altamente contaminantes. ANPACT estima que la modernización podría impulsar tecnologías Euro VI, unidades a gas natural y vehículos eléctricos, reduciendo emisiones y mejorando la productividad logística.
La asociación también lanzó una advertencia sobre el crecimiento acelerado de importaciones de vehículos pesados y componentes provenientes de China, al considerar que representan riesgos para la proveeduría local y la competitividad regional. En ese contexto, pidió reforzar mecanismos aduaneros, supervisión normativa y reglas claras de contenido regional para evitar distorsiones en el mercado mexicano.
Con la relocalización de inversiones en marcha y la presión por fortalecer la infraestructura carretera y energética del país, la industria de vehículos pesados busca posicionarse como uno de los sectores estratégicos que podrían capitalizar el nuevo ciclo industrial de Norteamérica rumbo a 2030.

