La inseguridad ante la delincuencia sigue marcando la vida cotidiana en México. En diciembre de 2025, 63.8% de la población de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad, una proporción que no solo se mantiene elevada, sino que muestra un deterioro frente a diciembre de 2024, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La percepción de inseguridad afecta de manera diferenciada a mujeres y hombres. Casi siete de cada diez mujeres (69.4%) dijeron sentirse inseguras en su entorno urbano, frente a 57.1% de los hombres, lo que confirma que el miedo al delito tiene un impacto mayor en la vida de las mujeres.
Las ciudades con mayor percepción de inseguridad fueron Uruapan (88.7%), Culiacán Rosales (88.1%), Ciudad Obregón (88.0%), Ecatepec de Morelos (88.0%) e Irapuato (87.3%). En contraste, San Pedro Garza García, Benito Juárez, Piedras Negras, Los Mochis y San Nicolás de los Garza registraron los niveles más bajos.
El miedo no es abstracto: se concentra en espacios específicos. 72.3% de la población se siente insegura en cajeros automáticos en vía pública, 64.9% en las calles y la misma proporción en el transporte público. Esta percepción se alimenta de lo que ocurre en los alrededores: robos o asaltos (48.3%), venta o consumo de drogas (40.3%) y disparos frecuentes con armas (36.7%) figuran entre las conductas más vistas o escuchadas.
Ante este contexto, los hábitos han cambiado. En el último trimestre de 2025, 42.5% de las personas dejó de portar objetos de valor por miedo a ser víctima de un delito; 38.0% modificó rutinas para no dejar salir solas a las y los menores del hogar; 37.1% evitó caminar de noche y 23.9% redujo las visitas a familiares o amistades.
Pese a que una parte de la población espera que la situación mejore en los próximos 12 meses, casi 6 de cada 10 personas creen que la inseguridad seguirá igual de mal o empeorará, un reflejo de la desconfianza persistente. Mientras tanto, el miedo continúa reconfigurando la forma de vivir, moverse y convivir en las ciudades del país.

