Alan Greenspan fue una de las figuras más influyentes en la historia de la economía moderna. Durante casi 19 años estuvo al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el banco central más poderoso del mundo, desde donde tomó decisiones que impactaron no solo a la economía estadounidense, sino también a los mercados globales.
Nombrado en 1987 por Ronald Reagan, Greenspan dirigió la política monetaria de Estados Unidos durante algunos de los momentos más complejos de las últimas décadas: el desplome bursátil de 1987, la recesión de inicios de los noventa, la crisis asiática, la burbuja tecnológica y las secuelas del 11-S.
Bajo su liderazgo, Estados Unidos vivió una de sus etapas de mayor crecimiento económico. Entre 1991 y 2001, la economía registró una expansión de 10 años, impulsada por baja inflación, tasas de interés controladas y un mercado laboral sólido.


Sin embargo, su legado también quedó bajo escrutinio tras la crisis financiera de 2008. Muchos analistas consideran que su postura de baja regulación y tasas flexibles ayudó a crear las condiciones que detonaron la burbuja inmobiliaria.
Para algunos, Greenspan fue un genio de la política monetaria. Para otros, una figura clave en uno de los mayores colapsos financieros de la historia moderna.

