Pese a un entorno internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, fragmentación política y riesgos de desaceleración global, México enfrentará 2026 con un crecimiento moderado y condiciones financieras aún restrictivas, de acuerdo con el análisis más reciente de Grupo Financiero Banorte.
La institución prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) del país avanzará 1.8%, una tasa que refleja resiliencia, pero también limitaciones estructurales en un contexto de alta incertidumbre externa.
El reporte Perspectiva 1T26 señala que la actividad económica de 2025 habría cerrado mejor de lo anticipado, sentando una base más sólida para este año.
Para el cuarto trimestre de 2025, Banorte estima un crecimiento de 0.7% trimestral y 1.5% anual, lo que llevaría a un crecimiento anual de 0.5%, en línea con sus previsiones desde abril. Hacia 2026, el impulso interno mejoraría en 10 puntos base, hasta 0.7%, lo que permitiría una composición más equilibrada de las fuentes de crecimiento.
A diferencia de 2025, cuando la demanda externa fue el principal motor, Banorte anticipa que el consumo y la inversión tomarán mayor protagonismo. Destacan dos catalizadores clave: la realización de 13 partidos del Campeonato Mundial de Futbol en México, con impacto directo en infraestructura, turismo y consumo interno; y una aceleración relativa del gasto público, particularmente en obra pública y programas sociales.
En el frente externo, la institución mantiene una visión constructiva, apoyada en la ventaja relativa de México para acceder al mercado de Estados Unidos y en mejores perspectivas para el crecimiento de ese país. A ello se suma una mayor claridad esperada sobre la revisión del T-MEC a partir de julio.
Sin embargo, el entorno inflacionario seguirá condicionando la política monetaria. Banorte prevé que la inflación general se mantenga en 4.4%, mientras que la subyacente se ajustó a 4.6%, ante presiones derivadas del IEPS, energéticos y agropecuarios.
En este contexto, Banco de México pausaría los recortes en febrero y retomaría ajustes en marzo, acumulando 50 puntos base en el primer semestre, para cerrar el año con una tasa de referencia de 6.50%, nivel considerado terminal para este ciclo.
Para los mercados financieros, Banorte estima que el Índice de Precios y Cotizaciones podría alcanzar 73,500 puntos, mientras que el tipo de cambio mantendría un desempeño resiliente. En paralelo, el inicio del periodo legislativo en febrero, con reformas clave en discusión, añade un componente adicional de riesgo y atención para inversionistas y empresas.

