La negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría cerrarse entre septiembre y octubre de 2026, antes de las elecciones intermedias de Estados Unidos previstas para noviembre, estimó Francisco Javier Rosas Lardizábal, presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

El especialista explicó que el calendario electoral estadounidense abre una ventana de oportunidad para que los tres gobiernos alcancen acuerdos. Después de las votaciones, la nueva composición del Congreso podría modificar las prioridades políticas y comerciales de Estados Unidos, lo que complicaría o prolongaría las conversaciones.

“Vemos con buenos ojos que sí va a haber alguna solución”, afirmó Rosas Lardizábal, quien consideró posible concluir la negociación durante septiembre u octubre, siempre que se mantenga el diálogo entre los gobiernos y los equipos técnicos.

De no conseguirse un acuerdo antes de noviembre, advirtió que los sectores automotriz y agroindustrial serían los más expuestos en México debido a su dependencia del mercado estadounidense y al nivel de integración que mantienen las cadenas productivas de América del Norte.

Automotriz y agroindustria, bajo presión

“Los más importantes son el sector automotriz y el agroindustrial”, señaló al ser cuestionado sobre las actividades económicas que podrían enfrentar mayores afectaciones si la revisión se prolonga.

El riesgo inmediato no sería la cancelación del tratado, sino un periodo más largo de incertidumbre para las empresas. Esta situación podría aplazar nuevas inversiones, ampliaciones de plantas, contrataciones y decisiones relacionadas con proveedores y cadenas de suministro.

La industria automotriz ocupa una posición estratégica en el comercio exterior mexicano por la integración de armadoras, fabricantes de autopartes y centros logísticos ubicados en los tres países.

Durante 2025, las manufacturas representaron 91.6% del valor total de las exportaciones mexicanas, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Dentro de este grupo, los vehículos y las autopartes figuran entre los principales productos enviados al mercado estadounidense.

Una modificación de las reglas de origen, la imposición de aranceles o la adopción de mayores requisitos podría elevar los costos de producción y reducir la competitividad de los vehículos fabricados en México.

El sector agroindustrial también enfrentaría presiones debido a su dependencia de cruces fronterizos ágiles y reglas sanitarias previsibles. México cerró 2025 con un superávit agroalimentario de 3 mil 730 millones de dólares, de los cuales 3 mil 153 millones correspondieron al saldo positivo de la balanza agroindustrial.

Productos como cerveza, tequila, aguacate, berries, jitomate, carne y alimentos procesados podrían resentir cualquier barrera arancelaria, sanitaria o logística.

Un entorno distinto al del TLCAN

Rosas Lardizábal recordó que la negociación del antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, durante la década de 1990, contó con el respaldo de los gobiernos y los sectores empresariales de Canadá, Estados Unidos y México.

El contexto actual, apuntó, es diferente por las prioridades de cada gobierno y por la política comercial impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, basada en una mayor presión negociadora.

Pese a ese escenario, el representante del IMCP sostuvo que México continúa siendo un socio estratégico para Estados Unidos, particularmente frente a la competencia comercial y tecnológica con China.

También consideró necesario evitar que asuntos ajenos al comercio, como seguridad nacional, narcotráfico, soberanía o injerencia política, terminen condicionando la negociación.

México deberá acelerar el cabildeo

Estados Unidos no aceptó extender el T-MEC en su forma actual durante la primera revisión conjunta del 1 de julio de 2026. Esto no significa que el tratado haya terminado, sino que los tres países deberán continuar las conversaciones.

Para Rosas Lardizábal, México debe fortalecer el cabildeo ante el Senado y el Congreso estadounidenses, trabajar junto con las cámaras empresariales de los tres países y enviar el mensaje de que el gobierno mexicano y el sector privado mantienen una posición coordinada.

La meta, indicó, debe ser alcanzar un acuerdo entre septiembre y octubre. Después de las elecciones de noviembre, el cambio en el equilibrio político estadounidense podría abrir una etapa más compleja para el T-MEC y prolongar la incertidumbre para dos de los principales motores exportadores de México.

Por Angélica Delgado Parra

Periodista especializada en economía, negocios y finanzas. Es fundadora y directora de Novus News MX. Ha colaborado en la Cámara de Diputados y en diversos medios de comunicación, como Periódico Capital de México, Revista Cambio, Rumbo de México, Negocios 360, El Constituyente, así como en las agencias Prowell Media y NotiPress.

novuuusnews.redaccion@gmail.com
Facebookhttps://www.facebook.com/novuusnews
Facebookhttps://www.facebook.com/novuusnews
5548606670
https://www.tiktok.com/@novusnewsmx