México todavía tiene tiempo para evitar perder el llamado “grado de inversión”, pero las señales de alerta ya comenzaron a aparecer. Luego de que agencias internacionales ajustaran la perspectiva y la calificación del país, BBVA México advirtió que, si no se corrigen algunos problemas financieros, el impacto podría sentirse en inversiones, deuda pública e incluso en el bolsillo de los mexicanos.
El grado de inversión funciona como una especie de “sello de confianza” para inversionistas internacionales. Gracias a esa calificación, México puede acceder a financiamiento en mejores condiciones y atraer capital extranjero. Si el país pierde ese nivel, pedir dinero prestado podría volverse más caro y habría mayor presión sobre variables como el tipo de cambio y las tasas de interés.
Durante la presentación del reporte “Situación Banca”, Carlos Serrano explicó que el escenario todavía no es crítico y que una eventual pérdida del grado de inversión podría tardar entre tres y cuatro años. Sin embargo, reconoció que existe preocupación por el lento crecimiento económico, el aumento de la deuda y la situación financiera de Petróleos Mexicanos.
El banco consideró que el gobierno de Claudia Sheinbaum aún puede evitar un deterioro mayor si impulsa medidas para aumentar la recaudación y replantea el modelo financiero de Pemex.
Las advertencias surgieron después de que S&P Global Ratings cambiara la perspectiva de México a “negativa” y Moody’s redujera la nota soberana del país al último escalón del grado de inversión.

