La llegada acelerada de armadoras chinas a México ya comenzó a transformar el negocio de los proveedores automotrices y elevar la presión sobre empresas mexicanas para cumplir estándares internacionales de calidad si quieren mantenerse dentro de la cadena de suministro global.

Cynthia Cázares Rangel, Country Manager de TÜV Rheinland México, aseguró que el crecimiento de fabricantes chinos en el país podría llevar a México a pasar de aproximadamente 2,300 certificaciones IATF activas actualmente a cerca de 3,000 hacia 2030, impulsado por nuevas plantas, nearshoring y mayores exigencias de calidad automotriz.

En entrevista con Novus News Mx, la directiva explicó que la certificación IATF 16949 se convirtió en el principal filtro para que un proveedor pueda fabricar partes originales para automóviles.

“Todos los proveedores que quieren subirse a la cadena automotriz tienen que certificarse en IATF. Es la puerta de entrada para participar en la cadena de suministro de partes originales”, afirmó.

El fenómeno toma fuerza mientras marcas chinas incrementan rápidamente su presencia en México. De acuerdo con cifras citadas durante la entrevista, las armadoras chinas pasaron de una participación de mercado de 2.6% en 2021 a cerca de 16.4% hacia 2026.

Para TÜV Rheinland, esto representa un cambio estructural en la industria automotriz mexicana, especialmente ante anuncios como la futura planta de GAC Motor en México prevista para 2026 y el interés de compañías asiáticas por ocupar instalaciones que dejarán armadoras tradicionales.

“Lo que estamos viendo es apenas el inicio”, señaló Cázares.

La directiva explicó que México mantiene ventajas estratégicas derivadas del T-MEC y de su cercanía con Estados Unidos, lo que continuará atrayendo inversiones automotrices pese a las tensiones comerciales entre Washington y Beijing.

Sin embargo, advirtió que el principal reto para proveedores nacionales será elevar rápidamente sus procesos de calidad y profesionalización.

“Los proveedores que no trabajen en sus sistemas de calidad se van a quedar atrás”, afirmó.

Actualmente, México cuenta con alrededor de 2,300 certificados IATF, muy lejos de China, que supera los 60,000 certificados, mientras Estados Unidos ronda los 3,600.

Aunque reconoció que México difícilmente alcanzará los niveles chinos por una cuestión de escala industrial y territorial, sostuvo que el país sí puede consolidarse como un hub estratégico de manufactura automotriz certificada.

La presión también comenzó a extenderse al talento especializado. Cázares explicó que nuevas plantas automotrices generan competencia por ingenieros y técnicos mexicanos, particularmente en regiones industriales del norte y Bajío.

“Necesitamos más talento mexicano y más espacios educativos especializados, no solo en universidades privadas, también públicas”, indicó.

La directiva destacó que las empresas certificadas viven “un antes y un después” tras obtener la IATF, ya que esto les permite competir por contratos con armadoras globales y acceder al segmento de partes originales, considerado el negocio más rentable y estable de la industria.

Para TÜV Rheinland, el auge de las marcas chinas, combinado con el nearshoring y la revisión del T-MEC, acelerará la transformación del ecosistema automotriz mexicano en los próximos años, obligando a proveedores a profesionalizarse o quedar fuera de una de las industrias más importantes para la economía nacional.

Por Angélica Delgado Parra

Periodista especializada en economía, negocios y finanzas. Es fundadora y directora de Novus News MX. Ha colaborado en la Cámara de Diputados y en diversos medios de comunicación, como Periódico Capital de México, Revista Cambio, Rumbo de México, Negocios 360, El Constituyente, así como en las agencias Prowell Media y NotiPress.

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