Las remesas hacia México muestran señales de resistencia pese al endurecimiento del entorno migratorio en Estados Unidos, aunque el país comienza a perder dinamismo frente al resto de América Latina, en un fenómeno que BBVA atribuye parcialmente a las políticas antimigratorias impulsadas por la administración de Donald Trump.
De acuerdo con el análisis “Remesas suman 3 meses al alza, pese a la adversidad”, elaborado por BBVA Research, las remesas enviadas a México crecieron 3.7% anual en abril de 2026, con un flujo de 4,978 millones de dólares, acumulando tres meses consecutivos de avances.
Durante el primer cuatrimestre del año, México captó 19,676 millones de dólares por remesas, un aumento de 2.6% frente al mismo periodo de 2025. Además, BBVA destacó que el Banco de México realizó una revisión estadística que elevó en 695 millones de dólares el monto total de remesas registrado para 2025, pasando de 61,777 millones a 62,472 millones de dólares.
Con este ajuste, la caída de remesas del año pasado fue corregida de -4.6% a -3.9%, mientras que para 2026 BBVA estima un crecimiento cercano al 2%.
Sin embargo, el reporte advierte un cambio estructural relevante: México comenzó a desacoplarse del comportamiento regional de remesas desde inicios de 2025. Mientras otros países latinoamericanos aceleran la recepción de estos recursos, México registra un desempeño más débil.
Entre enero y abril de 2026, las remesas crecieron 14% en Honduras, 10.9% en Brasil, 10.3% en Guatemala y 7% en El Salvador, superando ampliamente el avance mexicano.
BBVA identificó que, durante la administración Biden, las remesas de México mantenían una correlación moderada con Guatemala, Honduras y El Salvador, con coeficientes de entre 0.507 y 0.583. No obstante, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, esas correlaciones se volvieron bajas o incluso negativas.
Para el área de estudios económicos de BBVA, este comportamiento podría reflejar que las políticas antimigratorias estadounidenses están afectando más a la diáspora mexicana que a la de otros países de la región.
Incluso, el reporte plantea un posible “efecto sustitución”, donde empleos anteriormente ocupados por migrantes mexicanos estarían siendo cubiertos por trabajadores provenientes de otras naciones latinoamericanas.
Más del 95% de los migrantes mexicanos reside en Estados Unidos, por lo que cualquier endurecimiento en políticas laborales, migratorias o de deportación tiene un impacto directo sobre uno de los principales motores de consumo en millones de hogares mexicanos.

