La economía de Estados Unidos mantiene señales de fortaleza en medio de un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera; sin embargo, los mercados ya anticipan un cambio en la política monetaria que podría redefinir el costo del dinero y los flujos de capital hacia economías emergentes como México.
Durante el podcast Norte Económico, Katia Goya, directora de Análisis de Economía Internacional de Grupo Financiero Banorte, explicó que el escenario base contempla que la Reserva Federal (Fed) realice dos recortes de 25 puntos base en su tasa de referencia durante 2026, específicamente en las reuniones de septiembre y diciembre, lo que implicaría un ajuste acumulado de 50 puntos base en el año.
La especialista señaló que este posible giro en la política monetaria se da en un contexto de elevada incertidumbre, influido tanto por presiones políticas sobre la Fed como por factores externos, entre ellos el conflicto en Medio Oriente y el encarecimiento de los energéticos, que han generado episodios de volatilidad en los mercados internacionales.
A pesar de estos riesgos, la economía estadounidense ha mostrado resiliencia. El crecimiento se mantiene respaldado por el dinamismo del consumo y la inversión, particularmente en sectores vinculados a la inteligencia artificial, que se ha convertido en uno de los principales motores de expansión económica en el país.
En este sentido, Alejandro Padilla, economista en jefe y director general adjunto de Análisis de Banorte, destacó que el mercado laboral continúa sólido, con una tasa de desempleo cercana a 4.3%, lo que ha permitido sostener el gasto de los hogares y mitigar el impacto de los choques externos.
No obstante, el entorno internacional sigue presentando desafíos relevantes. Las tensiones geopolíticas, junto con el proceso electoral en Estados Unidos, están influyendo en las expectativas de los mercados y en la percepción económica de los consumidores, lo que podría traducirse en ajustes en variables clave como la inflación, las tasas de interés y los flujos de capital.
En este contexto, los especialistas coincidieron en que la economía estadounidense atraviesa una fase de equilibrio, caracterizada por un crecimiento moderado, riesgos al alza en inflación y una política monetaria condicionada tanto por los datos económicos como por factores políticos.
Este escenario será determinante para los mercados financieros globales, particularmente para economías emergentes como México, donde los movimientos de la Fed continúan siendo uno de los principales catalizadores de volatilidad, inversión y tipo de cambio en el corto y mediano plazo.

